Linux distingue entre usuarios “normales” y el superusuario.
El superusuario denominado root,
se encarga de todas las tareas administrativas y tiene acceso a todas
las partes del sistema, mientras que los usuarios normales no disponen
de tales privilegios.
Al igual que los demás usuarios, el superusuario dispone de sus propios directorios personales para guardar todos los datos privados como documentos, marcadores, correo electrónico, etc. Los usuarios sólo tienen derechos de escritura en su propio directorio personal y nunca en los directorios personales de los demás usuarios. Existen incluso algunas carpetas con información confidencial en cada directorio personal que ni siquiera pueden ser leídas por los otros usuarios. Sólo el superusuario tiene el derecho de modificar y acceder a los archivos centrales de configuración y a los ejecutables. Puede obtener más información sobre el concepto de usuario y los derechos de acceso en Linux en la Sección 19.2, “Derechos de usuario ”.
A primera vista este concepto puede parecer poco atractivo, pero en el fondo
es importante para la seguridad e integridad del sistema. Los usuarios que
no tengan derechos de root no
pueden dañar el sistema. Cualquier daño que provoque el usuario siempre será
limitado a los datos propios del usuario y su cuenta. Toda operación que se
ejecute con los derechos de root
conlleva el peligro potencial de dañar a todo el sistema. Una persona o
programa que quiera dañar un sistema Linux deberá obtener en primer lugar
derechos de superusuario. Por este motivo resulta mucho muy difícil crear un
virus para Linux, ya que para ser efectivo debería superar primero la
barrera de ser root.
De la misma forma en que distingue entre usuarios normales y el administrador, Linux también diferencia entre los distintos usuarios normales que trabajan simultáneamente en una misma máquina. Estos usuarios pueden conectarse al sistema desde diferentes terminales o conexiones de red.