Si migra de un sistema MS Windows a Linux, probablemente conoce los problemas causados por múltiples tipo de virus y gusanos que se extienden a través de la red por correo electrónico. Cuando haya cambiado a Linux, al menos podrá olvidarse de este peligro porque las amenazas procedentes de la red no afectan a un sistema Linux tan fácilmente como a un sistema MS Windows.
Tal y como se ha mencionado en la Sección 1.2, “El concepto de usuario de Linux”, Linux
conoce dos tipos distintos de usuarios: el superusuario (root) y los usuarios normales. Root tiene acceso a todos los recursos del
sistema y puede cambiar todos los detalles de la configuración de éste.
Aunque le parezca algo complicado cambiar a root para las tareas de administración y
volver al usuario normal para seguir trabajando, así se reduce el peligro de
alteraciones involuntarias en el sistema que pueden tener un efecto grave
cuando se está trabajando como superusuario. Por este motivo, el primer paso
para mantener el sistema es la clara diferenciación entre los papeles del
usuario normal y del superusuario.
Otro regla esencial es la de mantener el sistema actualizado aplicando siempre los últimos parches de SUSE (ver Sección 1.7.2, “Obtener e instalar actualizaciones”). Estas actualizaciones reparan posibles puntos débiles en el código de los programas.
La instalación de un cortafuegos sirve para proteger su equipo en la red frente a “visitantes” no deseados. Durante la instalación del sistema se activa un cortafuegos para proporcionar la máxima protección a su PC. Si desea añadir el soporte de determinados servicios deshabilitados por el cortafuegos, pregunte al administrador de sistemas para que realice los ajustes necesarios. Si lo prefiere modificar usted mismo, consulte el capítulo sobre seguridad en el Manual de administración y aprenda a asegurar la red con SuSEFirewall.