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Resumen
El caché proxy por excelencia para plataformas Linux/UNIX es Squid. En este capítulo se describe su configuración y los requisitos necesarios para su funcionamiento. También se explica cómo configurar un servidor proxy transparente, cómo obtener estadísticas sobre el uso del caché con la ayuda de programas como Calamaris y cachemgr o cómo filtrar contenidos web con la herramienta squidGuard.
Squid se comporta como un caché proxy: recibe peticiones de objetos por parte de los clientes (en este caso navegadores web) y las reenvía al servidor. Cuando recibe los objetos solicitados del servidor, los envía al cliente y almacena una copia de los mismos en un caché de disco. La ventaja del caching consiste en que cuando varios clientes solicitan el mismo objeto, este puede proporcionárselo desde el caché de disco. De este modo, los clientes obtiene los datos mucho más rápidamente que si lo hicieran desde Internet y se reduce al mismo tiempo el volumen de transferencias en red.
Además del caching, Squid ofrece múltiples prestaciones tales como la definición de jerarquías de servidores proxy para distribuir la carga del sistema, establecer estrictas reglas de control de acceso para los clientes que quieran acceder al proxy, permitir o denegar el acceso a determinadas páginas web con ayuda de aplicaciones adicionales o producir estadísticas sobre las páginas web más visitadas y por tanto sobre los hábitos de navegación del usuario. Squid no es un proxy genérico. Actúa como proxy entre conexiones vía HTTP y soporta también los protocolos FTP, Gopher, SSL y WAIS, pero no soporta otros protocolos de Internet como por ejemplo Real Audio, News o videoconferencia. Squid sólo soporta el protocolo UDP para realizar comunicaciones entre diferentes cachés, con lo que muchos programas multimedia quedarán igualmente excluidos.