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Resumen
El protocolo “Dynamic Host Configuration Protocol” tiene como función proporcionar configuraciones de forma centralizada desde un servidor de la red, evitando así tener que hacerlo de forma descentralizada desde cada estación de trabajo. Una máquina configurada con DHCP no posee direcciones estáticas sino que se configura de manera totalmente automática según las especificaciones del servidor DHCP.
Existe la posibilidad de identificar a un cliente mediante la dirección de hardware de su tarjeta de red y proporcionarle siempre la misma configuración, o bien, de asignar “dinámicamente” direcciones de un depósito determinado a los clientes “interesados”. En este último caso, el servidor DHCP procurará asignar a un cliente siempre la misma dirección para cada consulta (aunque estén espaciadas en el tiempo) – claro que esto no funcionará si en la red hay más clientes que direcciones.
Por lo tanto, el administrador del sistema puede beneficiarse de DHCP de dos formas. Por una parte es posible realizar de forma centralizada, cómoda y automática grandes modificaciones (de configuración y/o de direcciones de red) en el archivo de configuración del servidor DHCP y todo ello sin tener que configurar los clientes uno a uno. Por otra parte y sobre todo, es posible integrar fácilmente nuevos ordenadores a la red asignándoles un número IP del conjunto de direcciones. En el caso de portátiles que operan de forma regular en varias redes, resulta muy útil la posibilidad de obtener la configuración de red correspondiente del respectivo servidor DHCP.
Además de asignar al cliente la dirección IP y la máscara de red se le entregarán también el nombre del ordenador y del dominio, la pasarela (gateway) que se va a utilizar y las direcciones de los servidores de nombres. También es posible configurar de forma central algunos parámetros, como por ejemplo un servidor de tiempo, desde el cual se puede acceder a la hora actual o un servidor de impresión.
Al iniciar el módulo por primera vez, el administrador tiene que tomaralgunas decisiones básicas. Después de la configuración inicial el servidor está listo para arrancar y su configuración es suficiente para un escenario sencillo.
Como primer paso, YaST averigua las interfaces de red del sistema. Seleccione en la lista aquella interfaz en la que el servidor DHCP debe escuchar y utilice la opción para determinar si el cortafuegos debe abrirse para esa interfaz (ver Figura 27.1, “Servidor DHCP: selección de la interfaz de red”).
En las casillas de entrada puede definir la información de red que deben recibir todos los clientes que se administran desde este servidor DHCP. Esta información incluye: nombre de dominio, dirección del servidor de tiempo, dirección del servidor de nombres primario y secundario, dirección del servidor de impresión y del servidor WINS (en caso del uso simultáneo de clientes de Windows y Linux) así como la dirección de la pasarela y el tiempo de préstamo (ver Figura 27.2, “Servidor DHCP: configuración global”).
En este paso se configura la asignación dinámica de direcciones IP a los clientes conectados. Para ello se determina un rango de IPs al que deben pertenecer las direcciones que se van a asignar. Todas las direcciones deben estar incluidas en una máscara de red. También debe indicar el tiempo de validez durante el cual el cliente puede conservar una dirección IP sin tener que enviar una “solicitud” de prórroga. Además se puede definir el tiempo de préstamo máximo durante el cual una dirección IP concreta está reservada para un cliente determinado (ver Figura 27.3, “Servidor DHCP: DHCP dinámico”).
Después de haber terminado la tercera parte del asistente de configuración aparece un último diálogo acerca de las opciones de inicio del servidor DHCP. Allí puede decidir si el servidor DHCP ha de iniciarse automáticamente cada vez que arranca el sistema () o bien prefiere activarlo manualmente cuando sea necesario, por ejemplo con fines de pruebas (). Pulse en para concluir la configuración del servidor (ver Figura 27.4, “Servidor DHCP: inicio”).